EL ACEITE DE OLIVA. PIEZA FUNDAMENTAL EN NUESTRA SALUD

By 24 junio, 2015Legado Español

EL ACEITE DE OLIVA. PIEZA FUNDAMENTAL EN NUESTRA SALUD

 
“Aceite de oliva, todo mal quita”

  1. Disminuye el nivel de colesterol
  2. Reduce el riesgo de infarto
  3. Estimula la secreción de la bilis, y es mejor absorbido por el intestino
  4. Reduce las probabilidades de trombosis arteriales.
  5. Disminuye la acidez gástrica y regula el tránsito intestinal
  6. Ayuda a mejorar nuestras funciones metabólicas
  7. Ofrece una acción eficaz de protección contra úlceras y gastritis
  8. Estimula el crecimiento óseo, ayuda a la absorción del calcio y la mineralización, y permite una excelente mineralización del hueso
  9. Retrasa el envejecimiento
  10. Previene la aparición de determinados tipos de cáncer

Si queremos extendernos aquí lo explico todo:

Aparato digestivo

Desde que entra en la boca, el aceite de oliva ejerce una serie de efectos sobre el tracto digestivo.

Por su elevado contenido de ácido oleico, el aceite de oliva es el mejor tolerado por el estómago. El tono de la válvula que separa el estómago del esófago, impidiendo el reflujo de jugos gástricos, se ve menos afectado por el aceite de oliva que por los aceites de semilla y las grasas animales, como la manteca. Asimismo, actúa sobre el tiempo de evacuación del estómago.

Desde la antigüedad se describen los efectos beneficiosos en las gastritis hiperclorhídricas y las úlceras gastroduodenales, derivados de un efecto protector del aceite de oliva. La sustitución de grasas animales por aceite de oliva en la dieta suministrada a pacientes con úlceras produjo una reducción de lesiones en el 33% y una cicatrización en el 55% de los casos.

No obstante, la prescripción del aceite de oliva no dispensa la terapia farmacológica.

La ingesta de dos cucharadas de aceite de oliva por la mañana en ayunas parecen tener un efecto satisfactorio sobre el estreñimiento crónico.

El aceite de oliva también actúa de forma muy favorable sobre la atonía de la vesícula biliar, ejerciendo una acción más intensa, suave y prolongada que los fármacos y otros alimentos que producen efectos similares. El aceite de oliva inhibe la secreción biliar hepática durante el tiempo de vaciado de la vesícula, por lo que es un colagogo puro, y puede utilizarse como alimento terapéutico.

Una enfermedad extendida es la litiasis biliar colesterólica (cálculos biliares), relacionada con el metabolismo de las grasas y que resulta favorecida por el desarrollo económico de las poblaciones. El exceso alimentario global, el de grasas saturadas y colesterol, llevan a un aumento de la excreción biliar del colesterol y a una reducción de los ácidos biliares y de lecitina. Parece ser que los altos niveles de colesterol plasmático aumenta el riesgo de litiasis porque, simultáneamente, se incrementa la fracción de colesterol transportada por las LDL, que inhiben la síntesis hepática del colesterol.

Se puede hablar del aceite de oliva como protector de la formación de cálculos biliares, tanto por la activación que produce en el flujo biliar como por el aumento de las LDL, o su equilibrada relación entre ácidos grasos saturados y poliinsaturados, así como por su riqueza en monoinsaturados.

Intestino: Impide parcialmente la absorción del colesterol
Mejora la absorción de nutrientes como el calcio, hierro o magnesio. Impide, en parte, que las sales biliares sean reabsorbidas en el intestino delgado y puedan volver a utilizarse. Mejora el estreñimiento.

El aceite de oliva reduce el riesgo de problemas circulatorios en las extremidades

El aceite de oliva extra-virgen puede reducir hasta un 66 por ciento el riesgo de padecer ciertos problemas circulatorios en las extremidades, como arteriopatía periférica, según un estudio de científicos del Centro de Investigación Biomédica en Red Obesidad y la Nutrición (CIBERobn).    Esta investigación, que ha sido publicada en el ‘Journal of the American Medical Association’ (JAMA) y está enmarcado en el estudio de Prevención con Dieta Mediterránea (PREDIMED).

Piel: Mejora tu piel
Tiene un efecto protector y tonificante en la epidermis.

El aceite de oliva es uno de los hidratantes naturales más efectivos que existen. Usado habitualmente para tratar las uñas frágiles y quebradizas o el cabello dañado, en la piel cumple el mismo efecto, potenciando la hidratación y ayudando a combatir la resequedad.
Debido a sus ácidos grasos naturales y a su aporte de vitaminas E y K, el aceite de oliva es una excelente alternativa para luchar contra el envejecimiento prematuro de la piel, permitiendo que la misma mantenga su elasticidad natural y su apariencia suave y lozana.

Su gran cantidad de antioxidantes convierten al aceite de oliva en uno de los ingredientes naturales más beneficiosos a nivel cosmético.
Función arterial: El consumo de aceite de oliva mejora la función arterial

El aceite de oliva y otros alimentos ricos en ácidos grasos monoinsaturados mejoran la función arterial en personas mayores, frente a otras dietas bajas en grasas o ricas en grasas saturadas, según un estudio llevado a cabo por la Unidad de Lípidos y Arteriosclerosis del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. El trabajo se ha publicado en el número de febrero de “American Journal Clinical Nutricional”, considerada la revista clínica más importante sobre nutrición.

La investigación, que ha analizado cómo puede influir la alimentación en el envejecimiento normal del sistema circulatorio de las personas mayores, demuestra los “efectos beneficiosos” derivados de la dieta mediterránea sobre la función arterial de este grupo poblacional. El estado de las arterias en estas personas, el principal indicador que se ha tenido en cuenta en el trabajo, ayuda a predecir el posible desarrollo de problemas cardiovasculares y trombosis en el futuro. De ahí la importancia de conocer qué alimentos contribuyen a contrarrestar el deterioro arterial asociado a la edad.

En este estudio participaron 10 hombres y 10 mujeres mayores de 65 años sin enfermedades relevantes, que consumieron tres tipos de dietas: la conocida como mediterránea, con predominio de alimentos ricos en ácidos grasos monoinsaturados (aceite de oliva), otra basada en ácidos grasos saturados y la última baja en grasas y alta en carbohidratos. Los participantes tomaron cada uno de estos regímenes durante cuatro semanas. Los autores analizaron el aspecto del endotelio, la capa que recubre la pared interna de las arterias y que juega un papel destacado en la correcta circulación sanguínea. Además, se tuvo en cuenta la cantidad de micropartículas endoteliales -pequeñas partículas que se producen a consecuencia del envejecimiento o deterioro endotelial- y los niveles de progenitores de células endoteliales, cuya función es sustituir a las células del endotelio. Un tercer aspecto estudiado fueron los marcadores de envejecimiento y oxidación celular.

La conclusión principal del trabajo señaló que la alimentación propia de la dieta mediterránea tiene efectos beneficiosos sobre la funcionalidad de las arterias de los pacientes si se compara con las otras dos dietas. También se concluyó que la dieta mediterránea estimula la regeneración celular del endotelio. Los marcadores indicaron que el endotelio de los vasos sanguíneos “resulta menos afectado por el deterioro asociado a la edad cuando se consume una dieta mediterránea basada en el aceite de oliva y que aumenta su capacidad de regeneración”, explicó Javier Delgado, uno de los autores principales de este estudio.

Tras el consumo de la dieta mediterránea, se identificaron en los pacientes “niveles más bajos de micropartículas y de marcadores de oxidación y envejecimiento, así como un mayor volumen de progenitores de células endoteliales”, apuntó el científico. “También se vio cómo la capacidad de dilatación del endotelio mejora con la dieta mediterránea y que todas estas conclusiones se vinculan a una mayor protección ante futuros episodios cardiovasculares”, añadió.